Hoy… un año de dulce primavera.
Gotas de lágrimas recorren mis mejillas,
evidenciando…los destellos de mi alma.
Dios… en su infinito amor,
te puso en mi camino,
tal vez… para patentizar
la existencia de los ángeles,
como seres mensajeros,
espirituales y entrañables.
Impetuosas emociones asechan mi
Ser.
Las preguntas sobrevienen
sin respuestas sensatas.
Mientras tanto...mi inquieto corazón,
no deja de estremecerse...al
notar tu presencia
en la frescura del paisaje.
Llegaste a mí…como la lluvia en verano,
inundando mi mundo de espléndidos momentos,
que nutridos con el verde de
las montañas,
el azul el cielo y el esplendor de la luna,
provocaron la inspiración de mi
substancia.
Si…eres tú
dilecto poeta y escritor de donosas historias,
que con la exquisitez de tu esencia
entraste en mi cuotidiano anidar,
plasmando tu imborrable huella,
en noche… de luna llena.
Julio 26 de 2012.
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