IMAGINARTE
ERA MI ENSUEÑO
Imaginarte era mi sueño,
el deseo de tener era mi cura,
de repente algo sorprendente sucedió
y el embriago se desvaneció.
Con la decepción ocasionada,
lentamente fuiste provocando,
que en mi expresivo corazón,
en mis huesos , en mi sangre,
fluyera la magia del despertar,
y tu presencia…
ya no fuera indispensable.
Dios…gracias por señalarme el camino,
por mis súplicas escuchado,
por renacer mi alma
y liberarla,
de un reverenciado anhelo,
en el que imaginarte era mi sueño.
Nov.
29 de 2012

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