sábado, 1 de diciembre de 2012



IMAGINARTE ERA MI ENSUEÑO


Imaginarte era mi sueño,
el deseo de tener era mi cura,
de repente algo sorprendente sucedió
y el embriago se desvaneció.

Con la decepción ocasionada,
lentamente  fuiste provocando,
que en mi expresivo corazón,
en mis huesos , en mi sangre,
fluyera la magia del despertar,
y tu  presencia…
ya no fuera indispensable.

Dios…gracias por señalarme el camino,
por mis súplicas escuchado,
por renacer mi alma
y liberarla,  
de un reverenciado anhelo,
en el que imaginarte era mi sueño.

Nov. 29 de 2012

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