RENUNCIO
Renuncio
a desearte.
Renuncio
a molestarte.
Renuncio
a escribirte,
pero
jamás podré renunciar
a sentir la llama
que
prendiste en mí.
Febrero
12 de 2013.
Otra
vez estoy aquí,
contemplando
la esperanza
de
a tu regreso verte,
abrazarme
a tu cuerpo
y
sentir en tus palabras
el
calor de tu amistad.
Los
días pasan
y el
temor me absorbe
al
sentir otra vez tu presencia.
Tu
espíritu poético,
iluminado con los rayos de luna,
invade
el paisaje
de
mi mundo enceguecido.
Mi
corazón camina
entre
el ardoroso fuego,
buscando
recrearse
con
el calor de tu cuerpo.
Febrero
22 de 2013.
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